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Terra
La Coctelera

LA CANCIÓN DE ROSARIO TIJERAS

 En la calle, en la esquina, en la plaza, en la cuadra papa 
 está de vuelta la Rosario Tijeras 
 pa` que se esconda. 
 Se llamaba Rosario 
 del barrio era la mandamás 
 con su pistola en la mano 
 siempre lista pa matar 
 En odios y desengaños 
 Rosario era la number one 
 Nunca amó ni la amaron 
 y en sus ojos 
 siempre el dolor existió 
 todo fue 
 porque en su niñez 
 un malpa la violó 
 y ella se vengó 
 Era Rosario Tijeras 
 la de pistola, espejito y labial 
 en su cartera siempre llena de vicio 
 sexo, balas, placer y dolor 
 la de las mil y una vidas (pan, pan, pan!, Rosario) 
 Nunca amó 
 ni la amaron 
 Y en sus ojos 
 siempre el dolor existió 
 todo fue 
 porque en su niñez 
 un malpa la violó 
 y ella se vengó 
 Y confundió el amor 
 una bala lo que entró en su corazón 
 nunca jamás lloró 
 en su alma siempre un llanto se escuchó 
 de tantos que mató 
 uno vino mal herido y se vengó 
 Rosario así murió 
 y en el cementerio nadie la lloró. 
 
 

EL PODER DE LA PALABRA


En el principio era el Verbo. ¡Hágase la luz!, dijo Dios, y la luz se hizo. Y así fue diciendo o hablando Dios con su palabra, y el mundo y sus cosas fueron siendo, incluido el hombre.
¿Dónde estás?, preguntó Dios a Adan, y éste le contestó: Oi tu voz y me dió miedo y me escondí...Haz desobedecido, maldito serás sobre esta tierra, y comerás el pan con el sudor de tu frente, sentenció el Señor.

¡Levántate, Lázaro!, dijo Jesús, y Lázaro se levantó.

Cruxifícale, clamaban los judios ante el romano Poncio Pilatos, que aceptó y se lavó las manos.

Suelta la bomba, tuvo que decirle el presidente de los Estados Unidos al piloto que la arrojó sobre Nagasaki...

Como ven, el poder de la palabra es innegable e incommensarable. Con ella se puede matar, desalojar, desplazar, desterrar, negar, humillar, consolar, fortalecer, animar, abrazar, enamorar, entre otras cosas.

La palabra es la herramienta mayor que tenemos los seres humanos para construir un mundo mejor o peor.